Las mejores empresas de desarrollo de España o los problemas del outsourcing como modelo de negocio

Las mejores empresas de informática en España y los problemas del outsourcing como modelo de negocio en nuestro país


Las mejores empresas de desarrollo de España o los problemas del outsourcing como modelo de negocio

Hoy he estado mirando el ranking de beneficios de las empresas informáticas españolas del año 2.012, por nada especial, simplemente sentía curiosidad o buscaba la oportunidad de encontrar otro trabajo, como prefieran.

La verdad, no me ha sorprendido ver que más de la mitad de estas empresas se dedican al outsourcing, las otras son empresas asociadas a bancos, telecomunicaciones o grandes multinacionales como IBM o HP.

Para quien no lo sepa, es decir, para aquellos que hayan estado dormidos los últimos diez años, el outsourcing es un modelo de negocio basado en la subcontratación de personal para realizar determinadas tareas normalmente en un tiempo limitado.

En el caso de la Informática, se traduce en la subcontratación de desarrolladores, beta testers, analistas y jefes de proyectos a otras empresas para realizar algún tipo de proyecto llave en mano.

No me entiendan mal, como modelo de negocio, si se hace bien, es beneficioso tanto para la empresa contratante como para la contratada como para el propio desarrollador. No nos engañemos, los desarrolladores somos empleados tremendamente caros y la mayor parte de las empresas no pueden tenernos en plantilla durante mucho tiempo, ni siquiera nos necesitan excepto casos puntuales. Precisamente por eso existe el modelo de outsourcing: una empresa nos contrata y se preocupa de tenernos formados y a punto para cedernos a otras y que podamos poner en orden su sistema.

Pero un modelo que debiera ser algo puntual, en nuestro país se ha convertido en la norma y esto, a mi modo de ver, sí es un gran problema.

En primer lugar porque frena la innovación. Mi empresa, dedicada al outsourcing he de confesar, tiene 3.000 trabajadores y ni un solo proyecto propio. Los proyectos siempre son de la empresa contratante, normalmente para resolver sus propios problemas. Dado que las empresas contratantes no suelen estar relacionadas con la informática, sus proyectos se reducen a: facturación, control de procesos, pedidos, intercomunicación con otras empresas, inventario y almacén....

Por supuesto, todos los proyectos son ligeramente diferentes pero me asusta echar la cuenta de cuantas tablas de clientes he diseñado / normalizado en los últimos diez años.

Esto lleva problemas asociados como que la motivación de los desarrolladores es bajísima. No se puede mantener la moral de la tropa alta cuando le estás pidiendo que ataque día tras día la misma colina. Si tu trabajo se reduce a mover datos de la pantalla a la base de datos proyecto tras proyecto llega un momento que lo haces con los ojos cerrados, sin atención y sorprendentemente, con muchos errores.

Me parece sorprendente asimismo la falta de comunicación interna entre los diferentes proyectos. Está bien que cada proyecto sea diferente y tenga sus propios desarrollos pero hay elementos comunes que se deberían comunicar y normalizar y formar parte de la biblioteca de código de la empresa de desarrollo. Estoy hablando no sólo de los patrones de diseño y la arquitectura central, si no de algo tan básico como las librerías de log, reporting, comunicaciones o algo tan fundamental como las librerías de acceso a datos. De vez en cuando un conocido de otro proyecto recuerda que has trabajado en algo similar y te escribe un correo preguntando pero lo más habitual es que todo se desarrolle desde cero al libre albedrío del responsable.

Esto al menos tiene algo bueno: cada vez que cambias de proyecto llega el momento mágico de aprender las técnicas utilizadas por tus compañeros y el momento tenso en el que tienes que enseñarles por qué lo han hecho mal desde el principio.

Y esto nos lleva al tercer problema: la falta de control de los proyectos. En realidad, la empresa de outsourcing y los propios empleados parecen tener poca responsabilidad con respecto al proyecto que tienen entre manos. A la empresa de outsourcing le interesa tener a sus desarrolladores trabajando el máximo tiempo posible. A los empleados les toca ir lidiando día a día con requisitos muchas veces absurdos de los usuarios sin ningún tipo de capacidad de decisión lo que les lleva a una desconexión con el proyecto. Al final, esta desconexión lleva a proyectos mal enlazados en los que priman los requisitos de negocio sobre las necesidades informáticas y se traducen en un batiburrillo de pantallas y datos que no suele parecerse a la aplicación que los usuarios tenían en mente.

El cuarto problema por supuesto es la dependencia existente entre contratante y contratado. En tiempos de crisis el outsourcing va de capa caída, pocos pueden pagar precios tan altos y poco a poco van cayendo proyectos y empleados, se bajan los precios, se recortan sueldos, desaparecen empresas completas y todo por confiar en un modelo que genera beneficios pero no se preocupa de generar negocio.

Por supuesto, podríamos seguir hablando de la formación y conocimientos del personal (bajos como mínimo en la mayoría de los casos), de la falta de normalización, de la falta de atención en los detalles, de los retrasos, de la mala gestión de requisitos, de la pésima gestión, etc... pero nos vamos a quedar ahí.

Mi problema, como decía al principio, no es que el outsourcing sea algo malo, mi problema es que parece que las cosas no tienen visos de cambiar.

Me entristece ver que en este país no hay empresas como Microsoft, Google o Facebook dedicadas en cuerpo y alma al desarrollo pero de esto no tienen la culpa las empresas si no nuestra propia forma de ser.

Si nos fijamos en estos negocios vemos que la mayor parte de ellos están dirigidos (o lo estuvieron en su momento), por desarrolladores, por personas que tuvieron una idea, lucharon por su financiación y levantaron desde cero herramientas que hoy todos utilizamos.

Nuestro gran problema en España es que parece que ese tipo de emprendedores no existe, nos hemos cerrado las puertas a la innovación y hemos dejado el desarrollo en manos de empresas que no inventan nada, que no abren nuevos mercados y que pasan por este mundillo sin ningún tipo de capacidad de creación y esto, no nos engañemos, también es un problema de los desarrolladores.

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